CARPE DIEM

Somos como un rollito de hilo que se desamarra, que se desprende. Un cordón que se desliga para descubrir el día con los ojos despiertos. Nacemos y aprendemos a ser hijos del tiempo. Así como los caracoles aprenden a ser de las orillas. Aprendimos a correr junto a los segundos que son interminables, Porque seguirán estando cuando no estemos. Nada se detiene. Ni la firmeza de una piedra gigante se detiene, Porque en el mundo en el que vive se mueve alrededor de ella. Y si el mundo se mueve, todos nos movemos. Por eso hay que morir para que otros nazcan, Para que nada se detenga, Para que todo siempre empiece. Pero todo lo que empieza, en algún momento deja de existir. Por eso hay que vivir sin perdernos nada, Desvelados sin pestañear, Así como las ventanas se desvelan para recibir al sol. Hasta que el corazón explote, Hasta que nos tengan que sacar de la fiesta, Hasta que se nos olvide que las cosas se acaban. Para que nunca sea siempre, Para que seamos infinitos.

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Residente

2025